Llegué a mi casa, era raro entrar y ver todo como lo dejé, que no haya ningún ruido, ni una persona allí, ver un lugar totalmente solitario. Quería saber esa nota, estaba nerviosa, demasiado. Era una prueba muy importante, gracias a esa pasaría todo el año con un promedio perfecto, ese año había pasado rápido y aunque esté con Walter, sorprendentemente, no dificultó en nada. Ese día llamé a Vale para que venga a hablar conmigo, de unos temas que también me ponían muy nerviosa.
-Vale ¡no puede ser, no no no! - caminaba de un lugar a otro muy nerviosa.
-Aceptá las consecuencias Paulina, tenés que aceptar a ese bebé mientras yo me voy a la semana de la moda en París, decile a mis papás eh - dijo, realmente no la escuché bien ya que estaba perdida en mi mundo.
-Valeria, no no no no - era lo único que decía sin prestarle atención a nadie.
-¡Paulina! - me gritó y dejé de caminar.
-¿Qué?
-¿Walter, cómo se va a enterar?
-No sé, no creo que se entere.
-Es el papá Paulina, lo tiene que saber.
-¡Deja de decirme Paulina!
-Ay ok, chica de mal humor - musitó las últimas palabras.
-Valeria, no estoy de mal humor, estoy preocupada.
-Aceptalo, vas a tener que recibir ese bebé y quiero ser la maestra - reímos juntas.
-Gracias Val - sonreí.
-¿Por?
-Por estar siempre.
-Como las buenas amigas - dijo y me abrazó.
-Tú que dices ¿17 años, está bien esto?
-Ehm, no sé.
-Ya, tengo que aceptarlo. Necesito a Walter.
-Si lo supiera, volvería, lo sé.
-Pero no lo va a saber, hasta que vuelva.
-¿Podés arreglartela sola por una semana?
-Sí, lo tengo que intentar.
-Che, me voy.
-Te acompaño hasta la puerta - la acompañé y antes de que se vaya, la abracé y la alcé, luego la bajé y nos reímos, le besé la mejilla y se fue.
No sabía si estar si feliz, si preocupada, si mal, o si tener una mezcla de sentimientos. Lo tenía que aceptar.
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