miércoles, 29 de febrero de 2012

Capítulo 13.

No sabía qué hacer, pero no podía quedarme acostada llorando todo el día. Me senté, sequé mis lágrimas con la parte inferior de mi vestido floreado. Me paré decidida a ir al baño, para lavarme la cara y secarla con la pequeña toalla. ¿Qué tenía planeado para hacer? Dejar de llorar, era lo primero que debía hacer. Llorar no servía de nada, mis lágrimas no iban a traer a todos de vuelta. Iba a acostumbrarme, de alguna manera lo iba a hacer. Tomé mi cartera, apagué la televisión y salí. No era un día muy lindo, estaba nublado, creo que iba a llover, pues eso estaba pronosticado, pero salí sin embargo. Fui hacia una heladería, compré un helado de chocolate y cereza, fui a una plaza, siempre era muy habitada, en cambio, ese día no. Era frío, y se notaban las nubes de tormenta. Terminé de tomar mi helado, seguía sola, ahí, sentada, viendo como pasaban los autos, las personas caminando, las parejas con sus hijos. Eso me gustaría formar algún día, una familia, pero Walter ya no estaba y no he de saber cuándo volverá. Podría ser tres meses como podrían ser tres años. La tristeza se apoderó de nuevo de mi, y no logré contener mis lágrimas. Me largué a llorar, mirando el pasto y mis sandalias negras con tacos. Se largó a llover ¿me importó? no, seguí ahí, mojándome, no me importaba la lluvia. En el momento que sentí que alguien se sentó y ya no me mojé, no le presté atención, seguía concentrada en mis lágrimas, mis pensamientos que me destrozaban. Esa persona, me tocó el hombro y murmuró 'Pau, sonríe' en mi oído. Lo miré: Roger. Sabía que no me iba a fallar, sonreí, con lágrimas en mi rostro.
-¿Qué pasó? - preguntó, sosteniendo un paraguas arriba nuestro. Era amable.
-El mundo se viene abajo, eso pasa - dije con la dificultad de estar llorando, luego me sequé las lágrimas.
-Explícate, estoy aquí para lo que necesites - afirmó.
-Walter se fue, quién sabe hasta cuándo, Vale ni sale de su casa, mis papás se fueron a México, vivo sola, es feo, solo tengo tu compañía, estoy siempre acompañada, soy chica, no es lo mismo... - no pude terminar la oración que ya me largué a llorar y me acosté en su hombro, él acaricio mi pelo.
-Voy a estar con vos cuando lo necesites, además ¡ya volverán! - intento animarme, pero yo seguía llorando. No me podía controlar, sentía que era una de las maneras de sacar la tristeza que tenía dentro, pero tampoco solucionaría nada.
 Lunes, 10 minutos antes, en el colegio, sentada en el umbral de una casa la cual no estaba habitada, escuchando música. Trataba de escapar de la realidad y concentrarme en mis responsabilidades, aprobar ese examen. Tenía confianza en mi, además, sabía todo lo que necesitaba para aprobar, y si me concetraba, tal vez con la mejor nota.

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