domingo, 8 de abril de 2012

Capítulo 16.

Esos días fueron muy tristes para mi, era la perdida de una personita que dependía de mi, todavía no caía. Un día me senté en el piso con una lámpara, a leer. Entraba en el mágico mundo de ese libro, podía sentir esa emoción, esa tristeza o esa desesperación. Pero algo interrumpió, me levanté lentamente a abrir la puerta, seguro era Vale porque ella dijo que iba a venir, pero cuando la abrí me di cuenta que no, que no era ella. Me sentí feliz, luego de tanto tiempo podía ver a esa persona, la que me hizo tan feliz y a la vez sufrir tanto. Esa persona que siempre amé y que no iba a dejar de hacerlo, porque hizo que me de cuenta que todos tenemos una persona que nos ama y daría muchísimo por nosotros. Simplemente lo besé, extrañaba eso, extrañaba sentir cómo me enamoraba cada vez más y más sentir sus labios.

-Te extrañé - musité en su oído.
-Yo también - dijo, y volvió a besarme.

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