El lunes cuando fui al colegio, todos me miraban. No sabía por qué, pero lo hacían. ¿Estaré fea? ¿pensarán quién soy? no sé, pero bueno. En el recreo me encontré con Walter.
-¡Pau! - me llamó, me acerqué.
-¿Para qué me llamas? ¿para pegarme?
-Te llamé para pedirte perdón, siempre soy muy orgulloso pero reconozco cuando hago las cosas mal.
-Walter, lo que pasa es que tú no entiendes, que la diferencia entre responder mal & pegar es mucha.
-En serio, perdón, me arrepiento & muchísimo, mirame - lo miré a los ojos claros que tenía.
-¿Qué?
-Sos muy importante para mi, te tomé cariño en este poco tiempo, me hiciste cambiar, o eso creo - en ese momento desvío su mirada hacia otro punto del patio, yo miré mis zapatos.
-Em, gracias Walter, pero en serio, me dolió, no por el golpe, sino que aunque confíe en ti me hayas hecho eso
-Me arrepiento de por vida, venimos a la vida & somos criados por una mujer, ¡son muy importantes! no merecen esto, menos vos - hizo un paso & quedó cerca de mi, pero yo hice un paso hacia atrás.
-¡Walter! - exclamé, casi gritando.
-¿Qué?
-No te pases
-Perdón, de nuevo, ¿me vas a perdonar?
-¿Cómo sé que de verdad te importo?
-¡Mirá! tenés manchado ahí - señaló en una parte de mi camisa
-¿Dónde? - dije, miré & él me robó un beso. Un beso, que aunque no quisiera, fue... lindo. Salí corriendo, fui junto a Vale. No le conté nada, pero, no entendía, él era una persona totalmente diferente a mi, no entendía como el beso me hizo sentir cosas hacia él, diferentes a las que se sienten hacia un amigo.
Con Vale hicimos lo de siempre: locuras. Roger no estudiaba en nuestro colegio, por eso pasábamos todo el tiempo juntas, nos reíamos & disfrutábamos 20 minutos fuera de clases. A ella le iba bien en el colegio, como a mi, por eso no nos prohibían salir, siempre & cuando aprobemos todo.
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